Armonía del camino II – Ruta 40 Los Tamariscos-

Como ya hemos dicho, la linealidad se rompe un poco en los relatos porque los vamos escribiendo mientras van naciendo. Sabemos que entre nuestra salida el 28 de Febrero y la llegada a Tamariscos el 15 de Marzo, existen muchas vivencias que hoy están macerando en los estantes de la memoria, esperando crecer para convertirse, con mucha suerte, en un relato de viaje.

Veníamos cansados después de un día agotador de viaje por la Ruta Nacional 40, acompañados de fuertes vientos, ráfagas tan fuertes que a un par de kilómetros de Perito Moreno se nos desacomodó el portaequipaje. Sabemos que parte del viaje es improvisar arreglos con lo que se tiene a mano, así que después de 3 horas, varias bolsas de tela de La Anónima, arandelas y dibujitos de Zamba de por medio,logramos fijar el portaequipaje al techo y arrancamos para llegar lo mas cerca que se pueda de la ciudad de Zapala. El viento se empecinaba en no aflojar, y ya con las últimas horas de luz decidimos buscar un lugar donde parar en iOverlander. A 15 kilómetros de dónde estábamos figuraba un “museo”, en el kilómetro 1467. Nos miramos entre cansados y extrañados “¿Un museo en el medio de la ruta?”. A lo lejos un par de luces en la margen izquierda, nos invitaban a seguir creyendo en ese dato puesto en la aplicación vaya a saber por quién. Llegamos y acomodamos la camioneta de forma que ya quedara lista para pasar la noche: Efectivamente en una de sus paredes decía “Parador y Museo Tamariscos”. Con una mezcla de curiosidad, hambre e intriga entramos. Una vez que cruzamos su antigua puerta de madera, el tiempo no se detuvo, sino que se fue hacia atrás a toda velocidad. Dentro habían dos paisanos, uno acodado en la mesa y otro en la barra del mostrador, tomando cerveza. Detrás, una sonrisa nos da la bienvenida, pregunta que estábamos buscando y nos invita a pasar a la casa que antiguamente fuera de Trudy. Para ir al baño, accedemos a un comedor poblado de libros en español y alemán, antigüedades, fotografías colgadas en las paredes y un silencio cómodo, profundo. En una pequeña mesa un chico se encontraba leyendo encorvado entre libros, y apenas nos ve se presenta como Matías y nuevamente nos da la bienvenida. De un lado del dintel dos viejos paisanos tomaban cerveza, del otro lado alguien joven se encontraba viajando al pasado entre hojas antiguas. Dos tiempos se cruzaban y eran paralelos a la vez. Como decíamos, Matías se presenta y luego de preguntarnos de dónde veníamos, hacía donde íbamos y otras preguntas de rigor, nos empieza a contar la historia del lugar. Trudy, hija de Kurth Böhme y María Beherens, era su abuela y había inaugurado esa fonda y parador el 18 de Junio de 1938. Cuando la Patagonia no estaba poblada de venas de asfalto, los caminos eran de tierra y hacer 100/200 kilómetros al día era toda una odisea. Es por ello que en esos viajes, los paradores cumplían una función social muy importante para los viajeros. Eran sitios donde poder alimentarse, tomar alguna bebida, reponer parte del equipo, conversar y ponerse al día de las novedades, descansar y seguir viaje.

A nosotros, 82 años después y que viajamos a 80 km/h no nos costó para nada empatizar con esas antigüas necesidades. Con el advenimiento del asfalto y métodos de transporte más rápidos, los paradores fueron cayendo en el olvido, excepto uno: Tamariscos.

Luego de comer unos canelones de acelga con carne de la zona, acompañados de pan casero, seguimos la charla con Matías. Le contamos que andábamos con una guitarra y nos invitó a tocar algo en el parador. Por supuesto accedimos, Ewan siempre es el más preparado para acomodarse y acompañar con la percusión con sus manitos en la mesa. El público: dos paisanos, Lili, su hijo Maxi (el primero en saludarnos cuando llegamos) y lógicamente Matías. Debo confesar (Ale) que al tocar la guitarra en ese lugar cumplí un humilde sueño de toda la vida, que era hacer música con gente de campo. El escenario no podría haber sido mejor, los aires de pulpería de ese lugar no hacían mas que acrecentar la emoción y ansiedad.

Tocamos el Orejano, un par de valses criollos y ahí Matías nos pidió la guitarra. Si mal no recordamos cantó “el cigarrito” de Victor Jara. Fue escuchar su voz y darnos cuenta que estábamos ante alguien que además de literato, era un increíble cantante. No salimos de nuestro asombro y después de semejante muestra ya se complicaba un poco seguir tocando… queríamos seguir escuchándolo. Al finalizar la jornada, nos fuimos a dormir muy cansados y con una sonrisa enorme.

Al día siguiente, en el almuerzo, escuchamos a Norita Cortiñas por Radio Nacional contando su historia de lucha y también nos dejó una reflexión muy profunda sobre el coronavirus, tema que empezaba a ganar espacio en todos los medios de comunicación: “El virus no sólo es mortal, sino que es un ataque directo hacía nuestras expresiones de afecto: hacia los besos y los abrazos”. Siempre del lado Cortiñas de la vida, siempre.

RedPanal

Le contamos a Matías de que venía RedPanal, que llevamos un pequeño equipo de grabación en la casa rodante y que, si se animaba podríamos grabar algo. No solo aceptó, sino que además nos dijo que hace un tiempo había soñado una canción, que la tenía fresca en la cabeza y que quería grabarla a Capella para luego liberarla. Le preguntamos por qué la liberaría y respondió que simplemente no era de él, no sabía de dónde venía y pero le llegó y era hora de compartirla. Sin siquiera hablarlo entendía en profundidad el significado de la cultura libre.

Permitiéndonos una pequeña transgresión en el relato, nos atrevemos a afirmar que conceptualmente la “cultura libre” está mas enraizada de lo que nos imaginamos. Recordemos que el concepto de Copyright lleva entre nosotros, en el mundo, aproximadamente 310 años ¿Y que pasó el resto del tiempo? Si, la cultura era (dentro de lo posible por los medios de reproducción de esos momentos) libre ¿Si la cultura nació siendo libre porque hoy le deberíamos poner alambrados?

La grabación

Pueden acceder a los audios entrando directamente al proyecto en RedPanal al siguiente enlace: https://redpanal.org/p/ac-tamariscos/ o bien escucharlos acá mismo:

Canción de un Sueño

Esta noche no tengo miedo (Cover de Susy Shock)

2 thoughts on “Armonía del camino II – Ruta 40 Los Tamariscos-

  1. LINDO lugar , unlugar de PAZ y tranquilidad en la RUTA 40 , LOS amigos de dies , siempre pare un momento ahí , para que tanta prisa , mire ahora dias ydias encerrado , que se devoró la prisa SALUDOS

  2. La verdad ..por todo lo que hacen felicitaciones.por dar a conocer nuestra patagonia tan hermosa y con tantas historias y a veces tan postergada..abrazos

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