Maternajes

“Hay maternajes dulces
suaves
donde priman la ternura
y la caricia,
donde abundan los abrazos,
las palabras de algodón
las horas de la mano
cuerpo a cuerpo
piel con piel.

Hay maternajes fríos
distantes
ausentes.
Madres cubitos de hielo,
maternajes-desamparo.

Los hay llenos de miedos
y de dudas,
de desconfianza en la vida,
de temor a los procesos.

Hay maternajes repetidos
rama tras rama del árbol,
maternajes que reproducen
dolores oxidados
heridas que arden
y aún no cierran.

Hay maternajes solos
tristes
cansados
desesperados.

Y hay maternajes salvajes
cíclicos
humanos.
Que integran y toman
un poco de cada maternaje.
Maternidades del amor
que buscan, se ocupan,
lloran, sanan, abrazan.
Maternidades que no recuerdan
a la mujer que vive
detrás de esas maternidades.
Maternidades
que buscan salvarla,
recordarla, integrarla.
Maternidades que juegan,
que ríen,
que se duermen sin comer
y que comen sin dormir.
Maternidades
de brillo y de sombra,
ni buenas ni malas,
sólo maternidades.

Madres que simplemente son
y hacen malabares
entre lo que hay
y lo que tienen que inventar
crear
transformar
para que haya.

Cada maternaje, un viaje. Todos perfectos, todas las maternidades son maternidades del amor.

El mío hoy luce como en la foto. Es un maternaje viajero, aventurero. Que a veces cansa, que a veces siente la soledad. Que a veces llora de alegría y otras se asfixia en exigencias. Que a veces se cuestiona demasiado y otras decide soltar y confiar.

Y detrás de todo esto, la vida que vemos florecer, crecer y ser. Que se despliega, que se expande. La vida sagrada que nos enseña.

La vida maestra que encuentra detrás de cada maternaje una llave, una promesa, una puerta, el amor, la perfección”

Texto @nietadelaluna ♡

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