Puerto Cisnes

Llegar a Puerto Cisnes implica desviarse 35 kilómetros la Carretera Austral por la ruta X-25, la cual está totalmente asfaltada. El camino es verde y las montañas se vienen encima, imponen respeto y nos aclaran sin palabras que ellas mandan acá, que somos nosotros los que debemos adaptar nuestro manejo a su caprichosa morfología. El río Cisnes acompaña cada postal y se desangra en el Pacífico después de recorrer 160 kilómetros con un caudal de 700 m³/s. Para que se hagan una idea de sus dimensiones: Imaginen 700 tanques de agua domiciliarios pasando frente de ustedes cada segundo.

Después de 45 minutos de paisajes bellos y humedad, Puerto Cisnes se abre ante nosotros. Este pueblo no es la excepción y como casi todas las localidades costeras que hemos conocido en Chile, tiene como principal actividad económica la pesca, por lo que ya es un clásico encontrar embarcaciones artesanales en las costas de su bahía. Y que mejor que recordar como veía Pablo Neruda a sus compatriotas:

“Hay hombres
mitad pez, mitad viento,
hay otros hombres hechos de agua.
Yo estoy hecho de tierra.
Voy por el mundo
cada vez más alegre:
cada ciudad me da una nueva vida.”

(“Cuando de Chile” -Las uvas y el viento(1954)-)

El golpetear de la lluvia sobre Anulén es casi una constante, que si bien para cada tanto, no lo hace por mas de 20 minutos y vuelve a iniciar su tamborileo casi hipnótico y adormecedor. Seguramente algún turista pregunte inocentemente “¿Cuando para la lluvia en este lugar?”. Y quizás, nosotros poniéndonos humildemente en el rol de lugareños, les diríamos que miren las montañas verdes y que semejante jardín, necesita mecanismos de riego acordes a sus dimensiones.

Un rumor casi imperceptible rompía la quietud de Puerto Cisnes, alguien silbaba bajito desde el fondo de la bahía. Con temor, chusmeando con mucho respeto “lo que no se debe ver, lo que no se debe preguntar” conocimos a Jorge. Lo miramos, él sonrió picaresco y tímido, pero aun así aceptó subirse a Anulén a tomar unos mates. Mientras calentábamos el agua, Ewan se largó a llorar pero Jorge le cantó “Duerme negrito” y el gordo se durmió apaciblemente. La charla se puso linda y nos contó un poco de su sorprendente historia. Nació el 19 de Julio del 1946 en Puerto Saavedra, pero pasó casi toda su vida en Villarrica, tiene 27 años, es profesor en “la Junta” y desde hace 73 años vive de forma permanente en Puerto Cisnes. Según él, el mundo está patas para arriba y hay que ayudar a ponerlo del derecho (que para él es el izquierdo) con educación y militancia, sin esquivarle a las responsabilidades. Es más, nos habló sin una gota de odio de un tal Ríos, que a escasos pasos de donde estábamos tomando mates, lo había atado a un poste y le había pegado un tiro en la cabeza. “Si, me quitó la vida, pero jamás nos robaron el sueño colectivo ¡Y hoy soy siempre joven!”. Sonríe y nos dice que se le hace tarde por que aun en el infinito del tiempo hay tareas que cumplir. Lo despedimos con un abrazo fuerte, le da un beso a Ewan, acaricia la cabeza de Calafate y se pierde en la bahía silbando “La Partida”.[1]

Tan bello es el pueblo que nos hubiera gustado quedarnos un buen tiempo. Comimos merluza marinada acompañada de papas al merquén y cerveza picante Finisterra elaborada en el mismo pueblo. Volvemos a Anulén y desde la ventana, Kar ve una casa de tejidos llamada Isadora y se va al vuelo.
A la noche nos “sorprendió” el hambre así que fuimos a buscar que comer y ahí dimos con ¡Viva la lluvia! El lugar, atendido por Ariel, Susana y su bebé Agustín (Si, leyeron bien, Agustín también atiende) está enteramente construido con madera de la zona y ambientado con buena música, nos hizo sentir cómodos desde un primer momento. Pedimos unas hamburguesa “Isla Friendship” (Pan amasado, hamburguesa casera ahumada, queso fundido, repollo morado agridulce, champiñones, Olivas de Azapa en rodajas y salsa de Ajo) acompañada con jugos de cauchao y calafate (el fruto, no la perra). Algo a destacar, es que casi la totalidad de los ingredientes vienen del huerto de los chicos o son extraídos de la zona.
“Viva la Lluvia” no es solo un lugar donde se puede comer bien, sino que además es una agencia de turismo y Ariel es guía de pesca a mosca, kayak y otras actividades al aire libre que pintaban tan buenas como las hamburguesas. No es un chivopost, pero si debemos reconocer a la gente que trata bien al viajero, a los que “no te despachan”, con los que se puede entablar una charla mas allá de los lugares comunes de cualquier diálogo, y que inclusive se quedaron después de horario para seguir hablando con nosotros. Si quieren comer bien, sano y con un marco inigualable, Viva la lluvia es su lugar.

[1] Jorge Vilugrón Reyes fue un docente de La Junta fusilado el 8 de Octubre de 1973 en Puerto Cisnes. Los asesinos fueron sentenciados por violaciones a los DDHH. Ríos murió mientras era juzgado. (Mas info en https://es.scribd.com/document/345687639/Libro-DDHH-Ayse-n ).

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